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Han pasado  27 años desde la fecha en  que Don Eliseo Cabrera Celi, escribió la reseña histórica de Tarqui, y ahora al tener en cuenta  los diferentes apuntes que han salido a la luz pública sobre la herencia panameña, quiero dar a la publicidad nuevamente lo que se va quedando en el baúl de los recuerdos, y que es bueno que las nuevas juventudes huilenses y sobre todo las de Tarqui conozcan sobre sus ancestros descritos en la reseña enunciada mas adelante. Es bueno que una copia de la presente quede en la biblioteca del Municipio de Tarqui para que sea leída por los ciudadanos y juventudes de Tarqui, ciudad de la cual mi padre el General Ángel María Silva Valderrama fue oriundo y ahora sacamos a relucir estas memorias cortas y largas de personajes de esta ciudad, trataré por los medios posibles para hacerle llegar una copia de esta nota al Alcalde de Tarqui para que se le de un buen recaudo de este escrito y que pueda ser leído por pobladores de esta bella ciudad.

Jairo Alfonso Silva Durán

RESEÑA HISTÓRICA DE TARQUI


Publicada el 13 de diciembre de 1979 en el Diario del Huila, Neiva

AUTOR

Eliseo Cabrera C. nació en el Hato (Tarqui) el 17 de diciembre de 1899 y bautizado el día siguiente, por el R.P. Claudio Lafay, debidamente autorizado por el Cura Párroco, Silvestre Bahamón. Esta partida de bautismo se encuentra en el Tomo 15- folio 243 de los libros parroquiales de Tarqui.

Hizo sus estudios de primaria en el Hato, Tarqui; de secundaria, en el colegio de Santa Librada de Neiva, entre 1918 y 1923. Durante 23 años desempeñó la dirección de varias escuelas del sur del Huila, entre ellas, la de su pueblo natal por más de siete años y terminó como Supervisor departamental de Educación. Fue profesor de enseñanza secundaria durante diez años; cinco en el colegio de San Luis Gonzaga de Elías, uno en el colegio La Salle de Bogotá, otro año en el colegio Miguel Antonio Caro de la misma ciudad; dos en el colegio Calazans de la capital y en 1966, fue director del colegio San Juan Bosco de Palermo, Huila, última etapa de sus actividades educativas.

De 1930 a 1933 desempeñó las funciones de Notario del Circuito Notarial de Timaná y cinco años, del 49 al 55, en su calidad de Registrador del Estado Civil en Suaza, La Plata, Florencia y Neiva, en esta última, como Oficial Mayor de la Oficina Principal.

PRESENTACIÓN

La reseña histórica que hoy publicamos constituye una contribución más para festejar el Bicentenario de la erección de Tarqui en municipio. Sea esta la oportunidad para motivar a los historiadores huilenses para que continúen su labor académica en aras de rescatar la tradición de nuestros pueblos. Don Eliseo Cabrera, gran institutor, autor de esta monografía, realiza con ella uno de estos aportes que consideramos básicos para el conocimiento de nuestra historia, que se hace con cada una de las crónicas de nuestros pueblos, pequeños acoso territorialmente, pero grandes en el significado de sus hechos.

INTRODUCCIÓN

El conjunto humano tiene tres preocupaciones: la primera y más importante es la que se refiere a los bienes materiales que están al alcance de todos y que nos proporcionan alimentación, habitación, abrigo y transporte, a los cuales están vinculados los trabajadores del campo, obrero de las ciudades, hacendados, comerciantes y hombres de ciencia. A la segunda preocupación sólo pertenecen los hombres que levantan el nivel cultural de los pueblos y que por este medio se obtienen la civilización y prosperidad de las naciones. La tercera preocupación del conglomerado de un país, es aquella que se refiere a la historia de
la Nación, departamento o municipio y a la cual pertenece un reducido número de hombres que se encargan de recoger datos de los hechos que han tenido lugar en la vida de los pueblos para formar su historia. Ahora bien, se recogen datos para formar la historia de la Nación o departamento, ¿por qué no hacer la historia del pueblo a que pertenecemos, que nos vio nacer y en donde nos hicimos hombre de bien y en el cual tenemos tantas cosas que tocan de cerca de nuestra familias o a nuestros amigos y paisanos? ¿Por qué no hacer la historia de nuestra patria chica para agregarla al acervo común que forman nuestras glorias y constituye nuestro orgullo? Ensayemos, pues a hacer algo de la historia de Tarqui.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

Tarqui ocupa una buena parte de hoya izquierda del río Magdalena, comprendida entre la quebrada de Oporapa, límite con ese municipio, al occidente; la quebrada de Lagunilla, Minas y Tinco, al oriente; por el norte hasta la cordillera que separa las aguas que vienen al Magdalena y las que van al río de
La Plata y, al sur hasta el rió Magdalena.

Según carta respuesta número 8256 del 10 de septiembre de este año, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, la extensión del municipio de Tarqui es de
311 kilómetros cuadrados.

Por la variedad de tierras, altas y bajas, Tarqui tiene los tres climas: caliente en las orillas del rió; templado en las faldas de las cordilleras o laderas y frío en la cima de las más altas montañas. De ahí, que en sus tierras se cosechen los más variados productos agrícolas: el plátano y el cacao, cultivos típicos de los climas calientes; el café, la caña de azúcar, el maíz y el trigo, de los climas medios, la papa, la arveja de los climas fríos. La fertilidad de nuestras tierras supera a muchos municipios del Huila.

Por esto, en Tarqui existen cuatro cultivos que abastecen el consumo local y sobra para exportar a otros lugares; ésos son el cacao, el maíz, el café y la panela, productos de la caña de azúcar, los que lleva a Garzón, Florencia y Neiva.

DATOS GEOGRÁFICOS

Si nos situamos en loma o cerro de San Joaquín o en el del Morro, podemos contemplar una gran depresión de la tierra cuyos bordes más salientes son: la meseta del Llano de
la Cruz, la meseta donde está Altamira, el cerro de San Joaquín y el del Morro que desciende lentamente hasta terminar en las pendientes de la Resaca y cerros de la hacienda La Argentina. De modo que la cabecera del municipio está enana depresión, al pié del cerro San Joaquín, a orillas del río Magdalena y unida a la carretera central por una seccional con un recorrido de siete kilómetros. Tarqui está a 826 metros sobre el nivel del mar y una temperatura media de 25 grados centígrados

Las corrientes que bañan a Tarqui, son las siguientes: occidente a oriente, la quebrada de Oporapa, Mochilero, El Caimito, El Confite,
la Quebrada Seca, la de Maito, el Madroñal, la Caraguaja, El Hato, El Hígado, Lagunilla, Minas y Tinco, ésta le sirve de límite con el municipio del Pital.

Algunas veredas importantes de Tarqui. De las veredas más importantes, la de mayor significado por su extensión y número de habitantes, su desarrollo cultural y local es Maito. Hoy es Inspección de Policía, tiene aproximadamente unos 6.000 habitantes, acueducto, luz eléctrica, alcantarillado. En cultura educativa, el centro tiene suficientes escuelas para ambos sexos, el Colegio Cooperativo, costeado por
la Nación y aun cuando no está aprobado sino hasta cuarto de bachillerato, ya han salido muchos bachilleres, pues terminaron sus estudios en colegios de segunda enseñanza de otros municipios.

Actualmente hay varios jóvenes de Maito estudiando varias profesiones en universidades del país.

En Medicina: Juan Antonio Chávarro, Edilberto Bermeo, Henry Bermeo Chávarro y María Helena Chávarro (Universidad Nacional)

En Ingeniería: Jacob Chávarro, Francisco Rojas, Argemiro Méndez, Isaías Rojas Molina, en la Universidad Nacional y en la Distrital.

En Economía: Luis Ernesto Rojas, Laureano Álvarez, Hernando Vargas Chávarro (Universidad Las Américas y en Indesco).

En Administración de Empresas: Leonel Vargas Chávarro (Universidad Las Américas)

En Ciencias de la Educación: Berta Rojas

En Idiomas: Neida Rojas Chávarro (Universidad La Gran Colombia)

En Derecho:  Marco Tulio Rojas (Universidad La Gran Colombia)

En Contaduría: Martiniano Castro Barrera, también en Bogotá.

En Agronomía: Ernesto Collazos (Universidad Surcolombiana de Neiva) y Nelson Rojas Imbachí en la Universidad Nacional de Medellín.

En Filosofía: Seminario de Garzón, el joven Floresmiro Cuellar Méndez (cuarto semestre).

Maito es ya una parroquia por su número de habitantes y como tal tiene su párroco permanente. Tiene ocho veredas y seis de ellas poseen carretera que la une al Centro y la Central que la une con Tarqui y demás municipios del Departamento. Maito está en una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar y su temperatura es aproximadamente a los 22 grados centígrados. Sus habitantes están trabajando para que la Asamblea Departamental constituya a Maito en municipio. Otras veredas de alguna importancia son: Quituro en jurisdicción de Maito y la del Vergel situada entre Maito y Tarqui.

SOBRE
LA FUNDACIÓN DE TARQUI Y PRIMITIVOS POBLADORES. 

No se conoce la fecha precisa de la fundación del municipio, porque desde el año de 1.756 existía ya el sitio de Hato Nuevo, en donde ya había un buen número de casas, residencias de familias que se habían agrupado en aquel lugar por conveniencias sociales y económicas. Este sitio de Hato Nuevo es probablemente la que hoy se llama Las Ceibas y
la Florida. No se saben más detalles de este caserío ni los nombres de las familias que allí vivieron. En el año siguiente, o sea en 1.757, se conocía, dice la Historia, el lugar de Hato Abajo, lo que más tarde se llamó Serrezuela, sirito conocido desde 1.751. Se ignoran las circunstancias por las cuales, los habitantes de Hato Nuevo abandonaron sus casas y se trasladaron a Hato Abajo o Serrrezuela, caserío que fue tomando importancia hasta convertirse en Viceparroquia en 1.778, bajo los auspicios de San Nicolás de Hato Abajo, que perteneció a la Villa de Timaná en lo civil. Nueve años más tarde, en 1.787, el alcalde de Timaná se trasladó a este lugar con el fin de cumplir una orden del Supremo Gobierno de este Reino y de la Real Audiencia que consistía en que se otorgara escritura de un lote en el lugar denominado Hato Abajo, a los vecino de dicha viceparroquia de San Nicolás con el fin de hacer la fundación formal de la población. Don Gregorio de Tobar vendió el lote que los vecinos calcularon era suficiente para la fundación; se fijaron los linderos y el valor de ciento cincuenta patacones. Don Esteban de Rojas, vecino de la viceparroquia, pagó de su peculio el valor del lote en referencia. La escritura fue firmada por los señores don Gregorio de Tobar, don Esteban de Rojas, don Javier Iriarte, Don pedro de Iriarte, don Antonio Iriarte, don Francisco de Buendía, don Nicolás de Cabrera, don Andrés Silva, don Manuel de Tobar, don Vicente Cuenca, don Esteban de Hinojoza, don Alejo de España, don Vicente de la Parra y don Manuel Cleves, como nuevos vecinos y fundadores. (Gabino Charry). De esto se deduce que la fundación formal de Tarqui, puede considerarse en este años de 1.787.

Por los obstáculos que se les presentaban a los vecinos de
la Viceparroquia para ir a recibir el pasto espiritual, como se decía en aquel tiempo, y a imponerse de los asuntos civiles, por la larga distancia y el paso del río Magdalena, se constituyó un curato en 1.799. Cinco años más tarde, en 1.804, fue elevado a la categoría de Distrito Parroquial de Hato Abajo, y en tal virtud, don Calixto de rojas tomó posesión de alcalde, el 2 de julio del año citado, y el 7 de marzo de 1.905, el Cabildo de Timaná, nombró a don José María España, maestro de escuela, el primero que hubo en el Distrito Parroquial de Hato Abajo (Gabino Charry). Este sitio de Hato Abajo es el mismo llamado Serrezuela que ya se conocía en 1.751 como se dijo antes y se juzga que estaría situado en lo que hoy llamamos Corralón.

Para corroborar lo que se acaba de decir, va el siguiente acontecimiento histórico de don Gabino Charry: don Ildefonso rojas y Salazar y don José María Iriarte, le otorgaron escritura en 1.827 a don Felipe Neri Iriarte, de un lote de terreno ubicado en el sitio del Hato, denominado La Mangavieja, con destino de que se funde la Parroquia de nuestro patrón San Antonio de Papua. Quedó demarcado el terreno por sus linderos. El señor gobernador de la Provincia de Neiva, General Domingo Caicedo, dispuso en su decreto del 30 de septiembre de 1.829, que la cabecera del Distrito Parroquial de San Antonio del Hato, se trasladase al lugar en que estaba, a la Mangavieja, llamada también del Hato. La Gobernación con noticia y aquiescencia del ilustrísimo señor obispo diocesano, ordenó el 23 de julio de 1830 que se llevase a efecto aquella providencia. (Hasta aquí el señor Charry).

Por lo que acabamos de ver, la fundación del Hato, hoy Tarqui, en este sitio de la Mangavieja, data del años de 1.830. En conclusión: Tarqui fue fundado en tres lugares distintos: la primera vez, en lo que hoy es La Florida y Las Ceibas; la segunda, a orillas del Magdalena, tal vez, en esos llanos de Corralón, y la tercera, en el punto donde está.

Ahora nos referimos a los primitivos pobladores de esta región en el momento en que llegaron los españoles. A los primitivos pobladores, la historia les ha consagrado el nombre de INDIOS, nombre que al pronunciarlo nos da la idea de gentes de color oscuro, costumbres opuestísimas a las  nuestras, como que el color, la civilización y costumbres, es la línea divisoria de esa raza repugnante para nosotros, sin tener en cuenta que una buena parte de la sangre de nuestras venas, es herencia de aquellos que miramos de reojo por su figura o quizá por el modo del vestir y del vivir. Los indios que poblaron lo que es hoy el municipio de Tarqui, pertenecían a la gran familia Paeces que vivieron en los ramales orientales de la Cordillera Central de los Andes. Se tiene noticia que esta región estaba poblada por dos grandes tribus o familias llamadas LOS MAITOES Y LOS OPORAPAS. Los maitoes ocupaban todo el territorio comprendido entre la quebrada Lagunilla, Minas y Tinco, hasta la meseta de La Cruz y los Oporapas el territorio comprendido entre La Cruz y Saladoblanco. Los indígenas de estas comarcas, como todos los que habitan el territorio colombiano, eran de pequeña estatura, frente angosta, nariz corta y chata, pómulos salientes, boca mediana con labios gruesos, dientes blancos y parejos, orejas pequeñas, pelo negro y liso. Vivían casi desnudos, pues sólo una pampanillo o guayuco les cubría desde la cintura hasta la rodilla, lo que fabricaban de cortezas y hojas de árbol; se pintaban el cuerpo con tintas indelebles y preferían la roja que sacaban del achiote; se perforaban las narices para ponerse plumas atravesadas; en las orejas llevaban grandes zarcillos y en el cuello se ponían cintillos de huesos humanos. Se adornaban brazos y cabeza con plumas vistosas de aves de la región. Sus armas eran la maza, la macana y la flecha. Cuando marchaban en la guerra lo hacían con gran gritería llevando en andas a su Jefe para darles valor a los combatientes. Eran antropófagos, es decir, comían carne humana; los prisioneros en los combates, les servían para celebrar grandes fiestas. Vivían de la agricultura, de la pesca y de la caza. Cultivaban la yuca, la papa, las piñas, las guayabas y el maíz del que fabricaban la chicha con la que se emborrachaban al son de los fotutos y tambores.  Estos indios no se sometieron al dominio de los españoles y prefirieron morir en la guerra o emigrar a Tierradentro.

En seguida se darán otros informes sobre costumbres de los indígenas y DATOS BIOGRÁFICOS DE PERSONAJES DE TARQUI.

Nuestro pueblo de Tarqui se llamó Hato hasta 1.937 cuando
la Asamblea del Huila, por insinuación de un diputado malqueriente de nuestra tierra, le puso TOA y al años siguiente, 1.938, la misma Asamblea le cambió por el de Tarqui, nombre que suena como un retintín patriótico y amable porque nos recuerda el triunfo que obtuvieron las fuerzas colombianas, al mando del General Sucre, en el Portete de Tarqui, Ecuador, cuando los peruanos quisieron quitarle a la Gran Colombia, parte de su territorio, en 1.829.

Los indígenas de estas comarcas adoraban el sol, la luna, las estrellas o figuras de animales que ellos fabricaban de barro o piedra u otras sustancias, según se lo permitían las condiciones económicas de la tribu. Tenían la idea de la inmortalidad del alma porque al morir eran enterrados con los utensilios  de la pesca o de la caza y colocaban en el sepulcro vasijas con chicha o bollos de maíz que les servirían en el viaje después de la muerte. Los caciques y grandes señores de la tribu poseían muchos esclavos y varias mujeres y era costumbre que el esclavo y la mujer que más querían fueran enterrados vivos con su amo y gran señor. Reconocían la existencia de un Ser Supremo o invisible y superior a todo lo creado y le ofrecían sacrificios, pero también le ofrecían culto al diablo con quien se comunicaban por medio de los Mohanes o Hechiceros, sus sacerdotes, a quienes se les consideraba como personas sagradas.

Vivían en pequeños bohíos, cuyos techos estaban cubiertos de ramas, hojas o paja, con paredes de palos parados in barro en medio de un encierro más o menos grande.  Los matrimonios se efectuaban así:_el pretendiente mandaba un regalo a la casa de la novia; si no le era devuelto, significaba que era aceptado y mandaba otro mejor. Al día siguiente el novio se sentaba a la puerta de la casa de la prometida y, entonces, ésta salía con una vasija llena de chicha; bebía ella primero y le daba luego a su futuro esposo; los padres recibían el precio de la novia convenido de antemano y quedaba en esta forma, realizado el matrimonio sin más formalidades.

No conocían el hurto, la mentira, el engaño, la doblez, la infidelidad y si alguno llegaba a cometer alguna falta de esta naturaleza, paga con la vida o el destierro; en algunos casos, la familia y la casa eran reducidas a cenizas.

PERSONAJES IMPORTANTES

Ahora, se enumeran los personajes más notables que tuvieron su cuna en este pueblo o de aquellos que prestaron servicios al Municipio o a sus habitantes. Es justo recordar a los próceres que tuvieron participación en la guerra de
la Independencia, que nacieron en Tarqui, le dieron honor, orgullo y gloria. Estos fueron los Capitanes JOSÉ BAUTISTA SENDOYA Y MANUEL BUENDÍA. Este último murió en la batalla de Guachí dirigida por el General Sucre. Otro es el General doctor IGNACIO SILVA, valiente militar y médico que con su natural conocimiento que tuvo de las enfermedades, le fue difícil equivocarse. Nunca cobró por sus servicios sea quien fuere el paciente. Nació en Tarqui en 1.854 y murió en su pueblo natal, pero todavía se recuerdan sus servicios.

El doctor ARCADIO SENDOYA CLEVES
fue un abogado de reconocida honorabilidad. Desempeñó varias cátedras en el Colegio-Seminario de Elías, fundada por el Excelentísimo Señor Obispo de
la Diócesis de Garzón, Dr. ESTEBAN ROJAS TOBAR.

Los señores don FRANCISCO CABRERA CICERI y don OLIVERIO CABRERA CICERI. Esto dos hijos de Tarqui, dotados de una inteligencia superior y de una memoria prodigiosa, fueron en su tiempo, dos personajes muy apreciados, no solamente por su cultura social, su honradez y generosidad sino también por su saber. Para corroborar lo que se acaba de decir, va la siguiente anécdota que tuvo lugar en Garzón con motivo de la instalación del Molino del Triunfo. Para montarlo, se trajo a un técnico de la empresa vendedora. El técnico lo montó hasta que se comprobó que faltaba una pieza importante olvidada en la fábrica. El técnico se fue dizque a traerla pero no volvió y entonces se acordaron de los Cabrera Ciceri a quienes hicieron ir a Garzón para que estudiaran la falla y resolvieran lo conveniente. Don Francisco o Don Pacho, como se les decía, tomó un asiento y se sentó frente a la parte del molino en donde parecía le faltaba la pieza; la estudió, la calculó por espacio de diez a quince días, al fin de los cuales se levantó, y sin decir nada a nadie, dibujó la pieza que se imaginó fuera la que le faltaba al molino para unir los dos bloques. Llevó el diseño y la hizo construir, la colocó y el molino siguió funcionando, tan maravillosamente, que hasta hoy no ha fallado con la pieza construida  por don Pacho Cabrera Ciceri. Los dos hermanos, don Pacho y don Oliverio tuvieron un molino de moler trigo a orillas de la quebrada del Hato en la región denominada Potrerillos. Otros hermano de los Cabrera Ciceri fueron: la señora JULIA CABRERA, casada don RUFINO SILVA y la señorita MARIA ANTONIA, ya fallecida.

OTRA FAMILIA DISTINGUIDA
que vivió en esta tierra, fue la formada por el hogar de NICANOR CABRERA y la señora ENCARNACIÓN TRUJILLO. De esta unión salieron las señoras HERCILIA CABRERA, PAULINA CABRERA DE SANDOVAL, ELÍAS y DOSITEO CABRERA y las distinguidas señoritas ENRIQUETA EMILIA CABRERA, HERCILIA CABRERA TRUJILLO. Esta señora fue casada con FRANCISCO SILVA, hijo de NICANOR  SILVA  BORRERO.  En el matrimonio Silva Cabrera, hubo veintitrés hijos de los cuales se pueden nombrar los siguientes: señora ROSARITO SILVA CABRERA, fue casada con el señor ANASTASIO IRIARTE, médico homeópata que prestó valiosos servicios a sus coterráneos. NICANOR LORENZO (alias El Pegueto), MARGARITA, casada con un señor Tobar; MARÍA DE JESÚS, casada en Yaguará con Eulogio Tovar y ELEUTERIA que contrajo matrimonio, también en Yaguará, con un señor Gutiérrez. MARÍA TERESA SILVA, esposa de Jorge Sánchez de Altamira.  Volviendo a la señorita Enriqueta Cabrera, no podemos olvidar que fue una encantadora mujer por su simpatía, su agradable charla que cautivaba a quienes tuvieron la fortuna de tratar con ella; no tuvo pretensiones de orgullo, lo que le valió el aprecio de toda la sociedad de su pueblo natal y de todos aquellos con quienes se relacionó.

Otra serie de personajes que a continuación se enumeran, merecen un lugar privilegiado por el anhelo del progreso de su tierra  de su raza; son los que enseguida se relacionan.

ANASTASIO SENDOYA.
Anastasio Sendoya fue hijo de Juan Bauatista Sendoya y María Antonia Gerardino. Casó en Tarqui con la distinguida señora Antonia Cabrera, hija de don Anastasio Cabrera. Anastasio Sendoya introdujo en Tarqui, la semilla del trigo y la cebada en el año de 1837. Cultivó el trigo en grande escala y lo llevaba a Moscopán, región cercana a
La Plata, para hacerlo moler, pero como se demoraba demasiado, la señora esposa se quejaba de sus prolongadas demoras y le propuso que por qué no compraban un molino y lo instalaba en Tarqui, que su padre, don Anastasio Cabrera le ayudaría. Este señor era jefe polìtico de La Plata, y le hizo venir el molino a don Anastasio Sendota y lo montó en la región denominada El Caimital. Don MANUEL IRIARTE SILVA, que aún vive, encontró en la región de El Caimital una placa de piedra labrada con esta leyenda: “Anastasio Sendoya a los hombres de bien, este nuevo ramo de agricultura, Molino San Félix, 1839”.

ELADIO SENDOYA
. Este buen señor, tan inteligente y trabajador como su padre, fue hijo de don Anastasio Sendoya. Hombre emprendedor y activo, pretendió darle un impulso a la industria de su pueblo, y así fue como valiéndose de su gran inteligencia y sus iniciativas fundó a orillas de la quebrada El Verde, una fábrica de cerveza. Vestigios de esta fábrica se encontraron a orillas de esta quebrada, en su margen derecha, una cantidad de botellas que cuentan la existencia de la fábrica ya mencionada. Este mismo señor montó una fábrica de moler cacao, en el punto de El Sastre, en donde Tarqui construyó una casa para la instalación de la luz, a orillas de la quebrada de El Hígado. También construyó una máquina para desmotar algodón. Fundó una empresa de curtidos al cromo. Se ignora la fecha de nacimiento y de su muerte. Esto no está demostrando que Tarqui ha sido cuna de hombres de talento, inteligentes y de grandes iniciativas.

WALDINO CLEVES.
Existió en Tarqui un personaje de valiosa importancia que se llamó Waldino Cleves, soltero, rico y distinguido. Viajó a Europa, de donde trajo muchas iniciativas que trató de aplicar en su pueblo. Fue persona generosa con las gentes de Tarqui, dejó una gran extensión de tierras, llamada El Llano del Hato, para que todos los vecinos soltaran sus animales.

RAMÓN CLEVES
y su señora esposa, la distinguida dama doña FLORENTINA CLEVES DE CLEVES, fueron dos personajes de Tarqui por su exquisita cultura. Fundaron un hogar distinguido. De ese hogar hubo varios hijos de los cuales merecen ser nombrados: SALVADOR; SEÑORA LUCRECIA DE GALINDO, MARIA Y JOSEFINA, ya fallecidos.

DON ELISEO CABRERA
. Don Eliseo Cabrera nació en el Hato el 18 de agosto de 1.867. Fue hijo de la señora LIBERATA CABRERA, hermana de la señora Antonia Cabrera, esposa de don Anastasio Sendoya. Fue bautizado con los nombres de Roque Jacinto Eliseo, pero se le llamó siempre Don Eliseo. Este jovencito de distinguida familia del Hato, demostró grandes capacidades para el estudio sobre todo para las matemáticas y la ciencia de la educación. Fue un gran pedagogo y se distinguió como uno de los mejores educadores del Huila.  Hizo sus estudios secundarios en el Colegio de San Simón de Ibagué. Al terminar sus estudios desempeñó con sobra de competencia, la dirección de
la Escuela de su patria chica. Fue el iniciador y fundador de la sociedad denominada El Molino del Triunfo. También fundó otra sociedad llamada La Sociedad Industrial de Garzón, que se encargaba de pedidos de maquinaria industrial. Fue secretario de la Prefectura de Garzón cuando el Departamento se dividió en tres Prefecturas: la de Neiva, Garzón y la de La Plata. Rehusó hacerse cargo de la Rectoría del Colegio Nacional de Santa Librada de Neiva y no aceptó el cargo de Secretario de Educación del Huila. Fue Inspector de Educación en la zona que correspondía a la Prefectura del Sur. Fue profesor del Seminario Conciliar de Garzón y en desempeño de esta noble misión murió cuando examinaba a un seminarista en Historia Patria; este seminarista es el doctor Alberto Cabrera, abogado, su hijo, don Eliseo Cabrea contrajo matrimonio en Suaza en 1902, con la señora María Josefa Gutiérrez, de cuyo matrimonio hubo cinco hijos varones y dos mujeres. Los varones son: el doctor Ismael Cabrera, el doctor Luis Enrique Cabrera, ya fallecidos, el doctor Alberto Cabrera y los señores Hernando y Eliseo Cabrera. Las mujeres son: la señora Josefina Cabrera, viuda de Gómez y la distinguida señorita María Inés, hoy bibliotecaria de la ciudad de Garzón. Don Eliseo murió el 28 de noviembre de 1.931.

FRANCISCO OCHA CABRERA,
fue hijo de Marcelino Ochoa y de la señora Lastenia Cabrera. Nació el 14 de agosto de 1890. Fue un hombre honesto, trabajador, honrado. Cuando niño, no pudo asistir a
la Escuela, sino seis meses, porque su padre había muerto y le tocó trabajar duro para ayudar a su madre a su sostenimiento. Pero para ese jovencito, de ocho años, o hubo dificultades porque trabajó incansablemente y además del trabajo diario que le sirvió para su sustento y el de su madre, pensó que él debía superarse en el campo del saber y de la economía.  Con sus ahorros diarios y durante muchos años logró iniciarse en la compra de trigo que en aquellos tiempos, Tarqui era uno de los pueblos más cultivadores del grano y en esa forma fue ensanchando el negocio con lo cual hizo grandes progresos económicos. Con esas economías logró comprar varias fincas.  Desde la edad de nueve años siguió estudiando incansablemente ayudado por su gran inteligencia y esa memoria prodigiosa que tenía, pues al leer un párrafo de algún texto de medicina, por ejemplo, ciencia a la cual fue muy aficionado, lo podía repetir como si lo estuviera leyendo. Perfeccionó los conocimientos en lectura, escritura, matemáticas, gramática y fueron tantos los progresos que hizo del saber, que llegó a desempeñar con sobra de competencia, el Juzgado de Tarqui, la Alcaldía, la Personería y la Presidencia del Concejo Municipal. A los campesinos le hacia sus defensas cuando acudían a él a pedir auxilio en asuntos judiciales. Estudió medicina hasta llegar a tal altura en los conocimientos de esa ciencia, que el Ministro de Salud lo autorizó mediante un examen riguroso, para formular y hacer operaciones sencillas. Formuló con tanto acierto a muchas personas, que logró varias curaciones y nunca cobró sus servicios porque su anhelo era el de servir, sobre todo a los pobres. Fue un hombre tan pulcro en  su vida que nunca se le vio tomando licor ni en lugares de diversión; toda su vida la dedicó al cumplimiento del deber y hacer bien a los pobres y a todos aquellos a quienes solicitaban sus servicios. Casó por primera vez con la distinguida señora Saturia Chávarro, de cuyo enlace hubo dos hijos ELADIO Y JAIME. Eladio es hoy un gran médico residenciado en los Estados Unidos de América. Por segunda vez casó con la agraciada dama Azucena Bermúdez, a quien le correspondió asistirlo en su última y larga enfermedad que lo llevó a la muerte el 4 de agosto de 1976, en su tierra natal.

GENERAL ÁNGEL MARÍA SILVA VALDERRAMA.
Ángel María Silva Valderrama fue hijo de Juan de Dios Silva Manrique y de la señora Valentina Valderrama Sarria. Nació el 29 de enero de 1871. Hizo sus estudios secundarios en el Colegio de San Simón de Ibagué, durante los años de 1.890 y 1.891; posteriormente los continuó en el Colegio Nacional de Santa Librada de Neiva en los años de
1.892 a 1.894. Al año siguiente interrumpió sus estudios para ingresar a las filas militares del Gobierno legítimo, con motivo de la guerra civil que estalló en 1.895. Militó hasta 1.896. Por decreto 1778 con fecha 7 de marzo de1.897, fue nombrado Director de la Escuela Urbana del Hato, cargo que desempeñó hasta finalizar el año 1.899 cuando estalló la guerra de los Mil Días y a continuación ingresó al Batallón 5º de Garzón, perteneciente a las fuerzas armadas del Antiguo Tolima, con el grado de Subteniente, grado que ya tenía ganado en la guerra civil de 1.895.  Con su disposición para la guerra, marchó a Ibagué a ponerse a órdenes del Gobernador del Antiguo Tolima, general Emilio A. Escobar, siendo Jefe del Ejército en esa plaza el general Nicolás Perdomo. Con el grado de Subteniente asistió a los combates de Ataco, Ata,  Miraflores y Alto de Chimba.  Durante estos combates demostró valor y arrojo. Después de lo duro de la lucha, él seguía en persecución de los últimos residuos del ejército enemigo, seguido por los que querían imitar a su jefe. En varias ocasiones en que se ejecutó esta arraigada acción, estuvo en peligro de perder la vida; una de ellas, contaba, al pasar un zanjón en donde había una puerta, le tiraron de lado y lado dos lanzazos que si no es por su agilidad y destreza, habría quedado acribillado por el enemigo. Mediante estas condiciones de soldado valiente y arrojado, le merecieron ser ascendido a los grados de Teniente, Capitán y Sargento Mayor, ascensos que le merecieron figurar como 2º Jefe del Batallón 5º de Garzón. Viajó a Neiva a marchas forzadas y ejecutó persecución hacia Gigante, tras las fuerzas comandadas por el general rebelde, Abelino Rojas.  Luego regresaron al centro del Tolima, en donde intervino en el combate de AMBATO, de donde salió victorioso el ejército de la legitimidad. A este combate asistieron también el general Benigno Velasco de Garzón y el general y mèdico Dr. Ignacio Silva, del municipio del Hato, hoy Tarqui. Asistió al combate sobre el puente de Girardot y al segundo combate de ATA. Posteriormente, asistió a los combates de ZANJA HONDA, DOLORES, LA DORADA, SALSIPUEDES y EL REAL: En enero de 1.901 fue nombrado Primer Jefe del Batallón Primero de Neiva y fue ascendido a Teniente Coronel por el Jefe de Estado Mayor, general TORIBIO RIVERA y en esta condición asistió al combate de PURIFICACIÓN y luego pasó a Girardot, en donde venció al enemigo desalojándolo del puente por segunda vez, el que estaba comandado por los generales rebeldes Marin y Varón.  Después de este triunfo fue comisionado para hacer la campaña en Uribe, en los Llanos Orientales.  Remontó la cordillera Oriental de los Andes por el Alto del Rucio para enfrentarse con el general rebelde Cesáreo Pulido, en la Vega de Uribe, en donde tuvieron lugar los combates de PAPAMENE y LAS PEÑAS, donde salió victorioso, pero no logró apresar al general Pulido. Regresó de la campaña de Uribe en el mes de octubre de 1.901.

Con fecha 7 de noviembre de 1.901 le fue concedida una licencia para visitar a su madre, recuperarse de las duras y largas fatigas en dos años de campaña. En marzo de 1.902, los generales Napoleón y Toribio Rivera lo llamaron nuevamente a filas, no sin antes ordenarle que alistara nuevas tropas en los municipios del sur del Huila, las situara en Garzón y con ellas marchara a Neiva para ser incorporadas a las tropas de combate. De Neiva marchó a Ambalema el 8 de agosto de 1.902, después de haber permanecido 11 días en Espinal. En Ambalema se reunió con el general Toribio Rivera, quien ascendió al anterior Teniente Coronel Ángel María Silva, a General de División, ascenso que fue ratificado por el general Arístides Fernàndez, Ministro  de la Guerra de aquel tiempo, comunicaciòn que data del mes de agosto de 1.902. Con el título de General de División, se le encomendó la reorganización de la Tercera División Expedicionaria del Tolima Grande hacia la Costa Atlántica. Esta expedición se componía de los batallones Primero del Centro, Cuarto del Centro, Quinto del Centro, Marroquín y Briceño.  Este ejército iba comandado por el general Juan de Jesús Rengifo y como Jefe de Estado Mayor, el general Ángel María Silva Valderrama.  El general Silva marchò hacia Honda con el ejército ya relacionado en donde se embarcó en el barco Manuel Arcadi, juntamente con los generales Alfredo Vásquez Cobo y Nicolás Perdomo.  Esta expedición tenía por objeto atacar al general Benjamín Herrera, acantonado en Panamá y apoyado por los americanos, desde donde se gestaba la separación del Departamento de Panamà. El Ejército expedicionario se componía de 1600 hombres. Siguieron el Magdalena hacia la Costa, pasaron por Gamarra, Tenerife, en donde encontrò el general Silva los vapores Bolívar, Enrique y Hércules, equipados con suficientes cañones y ametralladoras, de propiedad del Gobierno.  El 10 de septiembre de 1.902, llegó la tripulación a la población de Arenal. Al desembocar aquí se recibió la orden de ocupar la plaza vecina de Mahates, del Departamento de Bolívar. En tales momentos de apremiante situación enfermó el general Rengifo por el largo recorrido de navegación en el Magdalena y hubo de tomar el mando de las tropas el general Ángel María Silva. Este valiente general se enfrentó con el enemigo el día 12 de octubre, en el pueblo de Mahates, y después de cuatro horas de dura lucha, el enemigo huyó dejando en el campo de batalla varios muertos, oficiales y soldados. También hubo muertos en el ejército del general Silva, pero en menos cantidad. Esta batalla fue, prácticamente,  la que definió la lucha entre connacionales, pues 12 días después, el general Uribe Uribe, redactó el tratado de Nerlandia, que sirvió de base para el tratado definitivo de WISCONSIN de Panamá. El general Silva se trasladó a Cartagena por la vía fluvial del Magdalena y de allì siguió, vía marítima, a Panamá. Llegó a Panamà el 14 de noviembre de 1.902 a la ciudad de Colòn. En esta ciudad se hallaba el general Benjamín Herrera, quien entregó las armas ante el general Silva. Presenció la firma del tratado de Wisconsin o Tratado de Paz. Este tratado de paz fue firmado por los representantes del Gobierno, generales Víctor M. Salazar, Alfredo Vásquez Cobo y como Ministro Plenipotenciario, el general Nicolás Perdomo. El general Ángel María Silva permaneció en Panamà hasta mediados de febrero de 1.903, cuando recibió orden del alto mando militar de regresar al interior por Buenaventura, comandando la 6ª. División Expedicionaria.  De Buenaventura marchó hacia el interior por malos caminos y después de muchas penalidades atravesó las cordilleras Occidental y Central y llegó a La Plata; pasó por Paicol, Carnicerías, hoy Tesalia, El Hobo y llegó a Neiva en marzo de 1.903, en donde fue recibido como un héroe por sus compañeros de lucha en el Tolima, generales Toribio, Napoleón y Pedro Rivera, y felicitado desde Bogotá por el Ministro de la Guerra, por sus triunfos alcanzados durante la guerra de los Mil Días.

Según el oficio número 549 de 1.911, el Dr. Roberto Caicedo, Gobernador del Huila, nombró al general Silva, Prefecto de
La Plata. En los comicios electorales de 1.913 fue elegido diputado a la Asamblea del Huila. El 17 de octubre de 1.914, por Decreto número 194, fue nombrado alcalde del Líbano, el primero que hubo en aquella población tolimense. En 1.915 fue llamado por el señor Presidente de la República, Dr. José Vicente Concha, para que ingresara a la Escuela Superior de Guerra, con el fin de que ratificara los títulos militares obtenidos en la guerra de los Mil Días, llamamientos originados por Decreto 419 de marzo del citado año. El Dr. José de Jesús López, compañero de armas en la guerra y Gobernador del Huila, lo nombró alcalde del Hato, nombramiento que fue ratificado el año siguiente, por el Gobernador del Huila, general Alejandro Villoria y en esta forma desempeñó, por tres años consecutivos, la alcaldía de su tierra chica. Algunos años màs tarde fue también Tesorero del Hato

El general Ángel María Silva, ciudadano ejemplar, valiente militar que durante las guerras civiles de 1.895 y la de 1.899, después de haber ingresado a las filas militares, como soldado raso y a imitación de los antiguos guerreros, adquirió por ascensos sucesivos, el màs alto grado de General de División, como queda dicho anteriormente. De este gran militar que libró varios combates durante su vida de soldado en los Departamentos del Cauca y Valle, en la guerra civil de 1.895 en donde obtuvo el primer grado de subteniente, y en el Tolima y Bolívar, como se relacionó anteriormente y también en los Llanos Orientales, hay algunos datos de su campaña en el Ministerio de Guerra, en Biblioteca Luis Ángel Arango, en la prensa de Cartagena de aquellos tiempos de inquietudes y temores, y en algunas informaciones halladas en el archivo del mismo general Silva, hay una relaciòn muy detallada en la estrategia puesta en práctica en un caso angustioso, cuando le tocó enfrentarse con las fuerzas al mando del general rebelde Cesáreo Pulido, en Uribe de los Llanos Orientales, a causa de que el general Silva arrimó con su ejèrcito diezmado por la travesía de la cordillera, pues solamente llegaron 300 soldados y el general Pulido tenía más de 2.000. Este primer encuentro presumía una derrota de parte de las fuerzas comandadas por el general Silva. La víspera del combate, por la noche, llamò a toda la oficialidad de alta graduación y les habló así: “Esta noche, cada uno de los generales y oficiales que he nombrado, tomarà 50 soldados y avanzaremos hacia el enemigo por tales y tales lugares; cuando ya estemos a distancia de atacar, yo daré la orden de disparar. Cada uno de los oficiales encargados de dirigir el ataque llevará el nombre de un batallòn que será éstos y éstos. A continuación ordenaré: ataque el batallón tal, el batallón tal, y así harán las descargas seguidas y avanzarán rápidamente hasta tenerlo al alcance de las bayonetas”. Así se hizo; todos cumplieron su misión y salió tan bien, que el enemigo desconcertado huyó rápidamente, creyendo que en realidad estaba atacado por 6 batallones, dejando en el campo donde estaba acampado, todas las armas y municiones, así como las vituallas de boca. Paz a la tumba de este soldado que lo agregamos a la lista de los valientes de Tarqui.

El 27 de agosto de 1.927 casó en Suaza con la señora María Josefa Durán Silva, matrimonio que se efectuó en la finca de Santa María de propiedad de don Isidro Silva y de la señora Pilar Silva de Silva. El general Silva fijó su residencia en la finca denominada SANTA MARÏA, jurisdicción de Maito, correspondiente al municipio de Tarqui. La finca de su propiedad la vendió en 1.949 y se trasladó con su familia a Neiva, en donde fue víctima de una grave y larga enfermedad que lo llevó a la tumba el 15 de junio de 1.951. En el matrimonio Silva Durán hubo varios hijos de los cuales merecen citarse los siguientes: Ismael Silva Durán, Elizabeth Silva Durán de Vega, Ángel María Silva Durán, hoy abogado de las Fuerzas Armadas y presta sus servicios en
la Novena Brigada en Neiva, con el cargo de Auditor Principal de Guerra; casó en esta ciudad con la distinguida señora Clara Inés Durán Durán.  Manuel Silva Duran y Jairo Alfonso Silva Durán, hijos menores del general Silva, son en la actualidad solteros y ocupan puestos importantes en Bogotá.

FAMILIAS IMPORTANTES QUE EXISTIERON EN TARQUI.

EMILIA MACIAS GÓMEZ
, El hogar formado por don José Antonio Macías Cabrera y doña Ignacia Gómez, fueron padres de una distinguida familia que entre otras, le dio a Tarqui esplendor y orgullo, no sólo por la calidad de sus elementos que lo integraron, sino también por su cultura. Los nombre de los hijos del hogar Macías Gómez, fueron : Bertha de Cabrera, María Felisa de Parra, José Hilario, Ana Elisa de Losada, Susana de Vásquez, María de Jesús de Iriarte, Ignacio Antonio y la distinguida señorita Helena Macías Gómez, que supo llevar con dignidad su celibato.

APELLIDO SILVA.
Existieron en Tarqui muchas familias de apellido Silva, algunas de las más antiguas abandonaron el pueblo sin saber por qué; otros murieron y sólo quedan algunas personas que tienen parentesco con aquellas familias desaparecidas. Pero el apellido Silva ha sido siempre en Tarqui distinguido por su raza y sus buenas costumbres. Algunas personad de tal apellido se citan es este folleto.

MANUEL ANTONIO SILVA
. Don Manuel Antonio, persona distinguida de la sociedad de Tarqui, figuró en el gobierno del Tolima Grande como diputado a
la Asamblea; más tarde fue Prefecto de la antigua provincia de Garzón. La señora Rosario Silva fue su esposa; no hubo descendencia.

FAMILIA CABRERA
. Hay una tradición que refiere, que un señor de este apellido, llegó a Neiva en tiempos del fundador don Diego de Ospina y casó con una hija de éste y de cuyo matrimonio hubo varios herederos; uno se estableció en Aipe, otro en Yaguará, en Garzón el tercero, en Paicol, otros en Laboyos, hoy Pitalito, el quinto; en la región del Zapatero o Hatoviejo, otro, y en Neiva se quedó el último. Vivió un señor en esa región del Zapatero y Hatoviejo de nombre Juan Antonio Cabrera Iriarte, dueño de una hacienda que después fue de don Teodicelo Lara, que además de una ganadería bien establecida, tenía una labranza cacaotera que le producía 150 cargas de cacao al año; tuvo seis esclavos y casó con una señora distinguida de
La Plata, de nombre María Margarita Falla Borrero. De este hogar nacieron numerosos hijos, de los cuales se pueden citar, como descendientes de esa familia Cabrera Falla, don Nicanor Cabrera, padre de Enriqueta, Emilia y Hercilia Cabrera; Liberata y Antonia Cabrera, la primera, madre de don Eliseo Cabrera y la segunda, esposa de don Anastasio Sendoya.  Perteneció a esa familia el padre de los Cabrera Ciceri, la madre de don José Antonio Macías Cabrera y de muchas otras familias  que llevan tal apellido, o que sus padres o abuelos llevaron el apellido a que nos venimos refiriendo, Miguel Cabrera, historiador de Pitalito, que lo llamaban “Miguel y Medio” por su estatura y corpulencia, dirigió una revista “Huila histórico” y allí escribió la genealogía del apellido Cabrera; investigó hasta el siglo XVII en los archivos de Madrid, España, y probó la pureza de la raza.

FAMILIA IRIARTE.
Vivieron en Tarqui, hace ya varios años, muchas familias de apellido Iriarte, que aunque se decía que estos Iriarte no son de aquellos, se cree que todos tenían un mismo origen, pues todos pertenecían a la misma sociedad y eran igualmente estimados y respetados. Don Miguel Iriarte fue muy estimable, padre de Juanita Iriarte de Iriarte, de Sinforosa de Cabrea que aún vive, de unas señoritas muy estimables y de Miguelito, vilmente asesinado. Los Iriarte Cleves: don Rito Antonio, muy estimable, Jeremías, Ricardo y sus hermanas Rosario, María, Adriana, Anita, que se constituyeron en protectoras de los enfermos, sobre todo de los pobres y de la señora Abigail de Durán Iriarte, entre ellos, la señora Isabel Durán de Silva.

Entre los años del 70 al 90 del siglo pasado, vivió aquí un hogar formado por don Pedro Iriarte y doña Anita Tobar que, a la vez fueron los padres de don Juan María Iriarte quien casó con la señora Nepomucena Tobar, tía del Obispo Rojas. De este matrimonio nacieron don Anastasio Iriarte y don Timoleón; don Anastasio Iriarte Tobar fue el padre del buen amigo Manuel Antonio Iriarte Silva;  Anastasio, el poeta;  Luis Carlos, esposo de la distinguida señora Ana Rita Vargas de Iriarte; la señorita Genoveva, la señora Soledad Iriarte de Cuello; la apreciable señora Josefina Iriarte, esposa de don Arturo Vargas Polanía y de la muy lamentable desaparecida, la señorita Isabel Iriarte, profesora y gran pedagoga por su saber en el campo educativo.

DR. MANUEL DE JESÚS IRIARTE MACÍAS.
Este distinguido y joven abogado de
la Universidad Javeriana, es hijo de Manuel Antonio Iriarte S. y de la distinguida dama, ya desaparecida, la señora María de Jesús Macías Gómez.  El Dr. Iriarte Macías, recién graduado, fue nombrado Secretario de Obras Públicas de este Departamento, funciones que desempeñó con sobra de competencia. Como tiene una gran disposición para el comercio, se dedicó a negociar en ganadería, especialidad que heredó de su padre.  Hoy posee varias haciendas en donde pastan centenares de ganados vacuno y caballar, todo fruto de su especial actividad. Es un joven distinguido, no sólo por su raza, sino también por sus dotes de caballero y gran señor.

FAMILIA LARA.
A principios de este siglo, vivieron aquí dos hermanos de apellido Lara: don Teodicelo y don Honorato. El primero fue padre de trece hijos, diez varones y tres mujeres. Uno de ellos, Tobías, escribió una composición en verso que él apellidó “La guaca misteriosa”. Más adelante se hablará de este señor, cuando se citen algunos poetas de Tarqui.

FAMILIA BUENDÍA.
En el siglo pasado, vivió aquí una familia de este apellido, cuyo jefe se llamó Esteban Buendía, personaje que figura en esta reseña, en la anécdota que tuvo origen la consecución del reloj de la torre que todavía funciona con sus 103 años de su instalación. Don Esteban Buendía fue el padre de otro gran señor, que se llamò FRANCISCO BUENDÏA, esposo de una distinguida dama de nombre Margarita Cabrera, señora dotada de cualidades personales, como su cultura, su gracia femenina. Todavía existen descendientes de esta familia Buendía Cabrera.

FAMILIA OCHOA.
De este apellido fue muy conocida y estimada la señora Sofía Ochoa de Vásquez, madre del Excelentísimo señor Obispo Jacinto Vásquez, nombrado Obispo de la diócesis de Espinal.

FAMILIA CHÁVARRO.
Se recuerda a don Miguel Simòn Chávarro, esposo que fue de una señora Macías Gómez. Se cuenta que sus hijos fueron muy respetuosos y obedientes con sus padres, fruto de su cultura natural hereditaria. Otra familia Chávarro, fue la formada por un señor de nombre Ramón Chávarro y Florinda Gómez; fruto de este matrimonio fueron José Antonio, casado con una señora de nombre Ana Joaquina Polanía, de Saladoblanco. Ramón Chávarro hijo, esposo de la señora Ana Julia Rojas, padres del sacerdote Adolfo Chávarro y de unas señoritas que hoy son profesionales en Derecho, Química, Instrumentadora de clínica y en Idiomas. También la señorita Regina que supo llevar con dignidad su soltería; Mercedes Chávarro, madre del distinguido médico y cardiólogo, Argemiro Charria Chávarro, que figura en Bogotá como un gran profesional. Otro elemento de este apellido es Ventura Chávarro, que aún vive.

FAMILIA VARGAS.
Con el correr de los tiempos, algunas personas se van haciendo acreedoras a la estimación de sus semejantes, ya por su generosidad o porque de algunos de sus descendientes salen elementos valiosos en el campo de la ciencia, de la economía o por los servicios prestados a la comunidad en general.  Existió aquí un señor de nombre Sinforiano Vargas, esposo de una gran señora de apellido Chávarro, de cuyo enlace nació un distinguido sacerdote, Silvestre Vargas Chávarro y desempeñó por largos años el ministerio sacerdotal y se distinguió por su santidad. Fue rector del colegio San Luis Gonzaga de Elías durante los años de 1.927, 1.928 y 1.929. Otro heredero Vargas Chávarro, fue don Camilo Vargas que sobresalió por su espíritu de trabajo, esposo fiel y un amigo intachable. Su esposa fue la señora María Antonia Macías Vega, distinguida señora de la sociedad de Tarqui.  Otro hijo del hogar Vargas Chávarro fue don Zoilo Vargas, esposo que fue de la señora Juanita Sendoya de Vargas. Tanto de don Camilo como de don Zoilo existen varios descendientes.

FAMILIA VEGA.
Vivió aquí un buen señor de nombre Maximiliano Vega que durante su permanencia en esta población, hizo conocer sus dotes de inteligencia, trato amable y cordial que se hizo estimar de todos.  Por su preparación intelectual pudo desempeñar varios cargos; fue concejal y diputado a
la Asamblea Departamental del Huila. Nació el 3 de mayo de 1.883 y murió el 2 de marzo de 1.977.  Como él, hubo unas hermanas, la esposa de don Elías Macías Cabrera; la señora María Vega de Cuellar, madre del distinguido sacerdote, poeta y gran orador, perteneciente a la comunidad claretiana, P. Octavio Cuéllar Vega.

FAMILIA SEGURA CARVAJAL
. Otra familia que tiene importancia en Tarqui, es la formada por un buen señor de nombre Tomás Segura y de la distinguida señora Rosarito Carvajal Polanía de Segura, natural de Pitalito y que hace más de 40 años vive en Tarqui, en donde se le reconocieron sus méritos de gran señora, esposa fiel y cumplidora de sus deberes como madre y elemento prestante de la sociedad. Al quedar viuda, se convirtió en una administradora de muchos alcances, pues acabó de criar sus hijos y les proporcionó educación suficiente para que se defiendan en la lucha por al vida. Su esposo Tomás Segura, fue un hombre que se distinguió en el Concejo Municipal como elemento de sentido común, respetó las buenas opiniones y se empeñó en que las disposiciones se cumplieran de conformidad con la justicia. Fue muy estimado por todos sus coterráneos. Sus hijos se han distinguido por el espíritu de trabajo y honorabilidad; dos de ellos, Jaime y Gloria, obtuvieron su título de Ingeniería y Derecho respectivamente, que ostentan con orgullo, como un triunfo de sus esfuerzos

A continuación
LA RELACIÓN DE LOS SACERDOTES  que nacieron en esta tierra y se conocen sus nombres, haciendo notar que Tarqui es, quizá, el municipio que más ha dado Ministros de Dios, porque las gentes que poblaron su territorio pertenecían todos a la Fe católica, sus hogares eran modelo de buenas costumbres; las esposas eran ejemplo vivo de la mujer fuerte del Evangelio y sus hijos se modelaron en el cumplimiento del deber, amor a la religión de sus mayores y se sentían orgullosos de que sus hijos varones se consagraran al servicio del Altar. Por allá, en tiempos remotos, después de erigido Hato Abajo en viceparroquia, vivió aquí un sacerdote, hijo de este pueblo, que fue dueño de El Morro y cuyas propiedades se extendían desde el río Magdalena.

Se llamó ESTEBAN ROJAS DE ROJAS
, perteneciente a esa raza que ha dado a
la Iglesia varios ministros de recia contextura moral. Murió en el punto llamado Rodein, después de haber consagrado toda su vida sacerdotal al servicio de sus paisanos por el bien de las almas. Por ese mismo tiempo, o un poco después, hubo otro sacerdote, hijo de don Felipe Neri Iriarte. Este sacerdote, se llamó MANUEL ANTONIO IRIARTE. Los sacerdotes, Pedro José Molina, Hipólito Macías, Joaquín Gerardino, Matías Silva Serrano, Francisco Sánchez, dejaron en Tarqui y en donde quiera que les tocó desempeñar sus noble misión, una estela luminosa de resplandores celestiales que repartieron luz divina a las almas de sus feligreses. El doctor MATÍAS SILVA SERRANO estudió literatura y jurisprudencia en Popayán, en donde se graduó de abogado y años después se hizo sacerdote.  Fue diputado a la Asamblea del Antiguo Tolima y Representante al Congreso Nacional.  En la guerra de 1.860, el doctor Silva Serrano, quien gozaba de gran prestigio político en el Tolima, fue perseguido sin consideración, no se le respetó su posición como sacerdote y le tocó marcharse a Europa. Por màs de tres años vivió en Inglaterra y Francia hasta cuando terminó la guerra y se volvió a su patria. El doctor Silva Serrano fue figura prestante en lo social, político y financiero en el Tolima y en la capital de la República, donde murió en 1.882. Fue enterrado en la Catedral de Bogotá en donde reposan sus cenizas.

Después de esta pléyade de eminentes sacerdotes que fueron orgullo de esta tierra, en los primeros cien años, viene otra etapa no menos floreciente de Ministros de Dios, encabezados por el Excelentísimo señor obispo, doctor ESTEBAN ROJAS TOBAR, primer obispo del Tolima y fundador de
la Diócesis de Garzón, que pasó toda su vida haciendo el bien, no sólo en lo espiritual, sino practicando las obras de misericordia, en las cuales gastó toda su cuantiosa fortuna. Construir templos, abrir escuelas y colegios para la formación intelectual y mora de la juventud, fueron los ideales que puso en práctica durante toda su vida de sacerdote y prelado. A este personaje que dejò huellas imborrables de caridad y de santidad, debiéramos cantar sus glorias como el mejor de sus hijos de esta tierra. Después de haber sido párroco de Timaná, Elías, Guadalupe y Suaza al mismo tiempo por la escasez de sacerdotes y de haber sido obispo de esta Diócesis, renunció y se consagró a evangelizar indios en el Caquetá, y ya muy anciano fijó su última residencia en Agua de Dios en donde entregó su alma al Creador, el 28 de junio de 1.933, a consecuencia de una operación quirúrgica.

                        OTROS SACERDOTES DE TARQUI

Le siguen en antiguedad los sacerdotes Pedro José Molina, que nación en la finca de San Ignacio, Aurelio Vargas, nacido en Paraguay, vereda de Tarqui. Hoy jurisdicción de Oporapa, Jesús Segundo Abella, también de esa jurisdicción, el padre Silvestre Vargas Chávarro, Deferido Bermeo, Benjamín Martínez, Alonso Buendía, Gabino Gasca, el padre Jacinto Vásquez Ochoa, que fue consagrado obispo de destinado a
la Diócesis de Espinal, en donde por 18 años consecutivos estuvo al frente de su Diócesis y se retiró por enfermedad y hoy vive en Garzón con sus familiares. El padre pedro José Ramírez Sendoya que también nació en Tarqui, los sacerdotes Agustín y Tarquino Sierra Losada, hermanos, Alfonso Pascuas, Octavio Cuellar, sacerdote claretiano, que murió en la flor de su juventud, escritor y orador de gran vuelo y el padre Adolfo Chávarro. No se debe olvidar que el padre Sabas Lara fue oriundo de esta tierra y desempeñó el curato de su pueblo en los años de 1.921 y 1.922. Hoy viven únicamente el señor obispo Monseñor Vásquez Ochoa, el padre Adolfo Chávarro Rojas, los padres Tarquino y Agustín Sierra Losada, el padre Alfonso Pascua Ochoa. Tarqui rinde homenaje de admiración, de veneración y respeto por sus obras, carácter de Ministro del Altar y por el prestigio moral en que colocaron a esta tierra que los vio nacer. Loor a Tarqui por sus preclaros hijos sacerdotes, parabienes y felicitaciones a los que envien; oraciones y un ramo de azucenas y siemprevivas en al tumba de los que gozan de la paz eterna.

Unos sesenta años antes de que existieran los personajes que se acaban de citar, se distinguieron otros por su saber y pertenecer a distinguidas familias, pues es de advertir que en aquellos tiempos, no se les permitía estudiar a los pobres, y solamente lo podían hacer los ricos. Por esto, la inteligencia de los pobres no sobresalió nunca.

Estos personajes a que se refiere la historia de Tarqui son los siguientes: el doctor Andrés José Iriarte y Rojas, abogado; fue fiscal en lo civil y criminal; protector de indios de
la Real Audiencia de Quito. Se ignora la fecha de su nacimiento y de su muerte, pero se sabe que murió en la ciudad de Quito, capital de la República del Ecuador.   Don Gregorio Tobar, no era del Hato pero vivió y murió en esta tierra; fue abuelo materno del Excelentísimo señor obispo Rojas Tobar; vivió toda su vida en la finca El Higuillo.   Don Antonio Silva, hombre distinguido por la posición social y religiosa fue jefe de un hogar honorable y padre del sacerdote Matías Silva.

ESPÍRITU POÉTICO DE TARQUI. 

Hay un refrán que dice: todos tienen de poeta, médico y loco, cada cual un poco. Pues en Tarqui existe hasta en las gentes humildes e ignorantes una inclinación a la poesía,  que las personas de alguna preparación intelectual se admiran esa facilidad que tienen para hacer un cuarteto o una copla. Pero para hablar concretamente se pueden citar varias personas que en verdad son poetas o tienen esa facilidad para hacer composiciones poéticas. De los más recientes se pueden citar: Anastasio Iriarte Silva, poeta, improvisador de grandes proporciones, Darío Silva Silva, autor de bonitas composiciones, cuartetos y sonetos, etc.  Hace ya varios años existió en Neiva un gran escritor que se llamó David Rivera. Él escribió en uno de sus libros de literatura un elogio muy merecido a Darío Silva Silva y a Rubén Morales, ambos de Tarqui, con los apuntes más importantes de esos dos jóvenes, inteligentes y de un gran porvenir intelectual.

Otro personaje que tuvo inclinación a la poesía fue Francisco Ochoa Cabrera, que se dedicó sobre todo a los sonetos y los acrósticos.  Hace ya unos sesenta años existió aquí, un señor de nombre Tobías Lara Polanía, que compuso en verso la relación de una chanza que algunos chistosos de Tarqui le hicieron a sus paisanos, haciendo fuego en la grama seca cerca al cementerio, para hacer creer que se trataba de un gran entierro. Figuran en la relación de Tobías Lara, Rito Iriarte, Ventura Chávaro, Vicente Sendoya y otros que creyeron que en realidad era un entierro. Tobías Lara la tituló
LA GUACA MISTERIOSA.

A continuación se hace la exaltación de los poetas, Tacho Iriarte, Ruben Morales y Darío Silva Silva, con la publicación en esta historia, de alguna poesía, para hacer resaltar su inteligencia y el puesto que deben ocupar entre las importantes figuras de Tarqui, y sirva para perpetuar su nombre.

RUBEN MORALES:
nació en Tarqui, el 9 de junio de 1930. Fue fundador del movimiento intelectual LOS PAPELÍPODAS, con Julián Polanía Pérez, Darío Silva, Luis Ernesto Luna y otros. Su afición artística lo ha llevado a participar en tres exposiciones de pintura en Neiva. El escritor huilense, David rivera, recogió parte de su obra en el Libro Índice Poético del Huila, publicado en 1.957. Así mismo, figura su nombre en la recopilación antológica que en 1.964 se publicó bajo el título 21 Años de Poesía Colombiana, de que son autores los literatos: Oscar Echeverri y Mejía y Alfonso Bonilla Naar. Su larga permanencia en Neiva, fuera de sus ocupaciones profesionales, colabora en las diferentes publicaciones periodísticas de la capital huilense. En la actualidad, proyecta fundar, con dos compañeros más, una revista de interés cultural.

El poeta Rubén Morales, en su autosemblanza nos canta en VOCES DE SILENCIO

Mi alegría reside en la tristeza

De vivir vivo;

Tejiendo redes de ilusión y ensueño

En mi sabroso olvido.

El placer que me exalta lo mantengo

En mi dulce maritirio,

Recogiendo las más selectas rosas

De mis rudos espinos.

            La paz en que transcurren mis momentos,

                        Radica en el exilio,

            Dejando que las horas me sorprendan

                        Encerrado en mí mismo.

            El silencio me ronda hasta la muerte

                        Con profundo sigilo,

            Y por eso, ante mí y ante los hombres,

                        Seré un incomprendido.

            Siempre enrumbo mis pasos anhelantes

                        Por ignotos caminos

            Y por eso jamás habrán de hallarme

                        En puertos conocidos.

            A pesar de que canto eternamente,

                        Por nadie seré oído,

            Porque mi voz fue hecha de silencios

                        Y con silencios grito,

            Sobre los amplios surcos de la tierra

                        Soy como un grano ínfimo.

            Y en los vientos un átomo, sin sombra

                        Rondando en el vacío.

            Y soy, sobre las playas de la vida,

                        No más que un verso escrito,

            Que borrarán muy pronto las mareas

                        Antes de ser leído.

DARÍO SILVA SILVA.
Nació en Tarqui el año de 1.938. Hizo sus estudios en el colegio Santa Librada de Neiva. Su obra poética es abundante y muy significativa. En Neiva figuró como uno de los màs importantes divulgadores de la cultura radial y después viajó a Bogotá, en donde halló buena acogida en los importantes medios de expresión periodística. Ahora está vinculado a
la Televisión y es Director del Noticiero NTC. Sus obras poéticas son muchas y muy buenas, pero como no hay espacio en esta reseña histórica para hacer conocer varias de sus obras, nos limitaremos a publicar solamente             

AUTOSEMBLANZA
cuando canta en:

                                   EGO SUM

            Yo soy, con este afán y este sosiego,

            Y con esta amalgama de alma y barro

            Con este padecer a que me amarro,

            Y con esta alegría en que me anego.

Este canalla soy, y este bizarro,

Con este orgullo a veces, y este ruego,

Con esta voz partida en agua y fuego,

Con odio y con amor, risa y desgarro.

            Yo soy. Lo he sido y siempre lo seré;

            Con este Dios adentro y este diablo,

            Con esta fe total y esta no fe.

Mitad Caín y Abel, y Saulo y Pablo;

Con y sin el escudo y el venablo.

Yo he sido. Soy. Y siempre lo seré

ANASTASIO IRIARTE S
. Nació en Tarqui del hogar formado por don Anastasio Iriarte y la señora Rosarito Silva C. Su fácil disposición a la poesía lo ha llevado a cantar en simpáticas y oportunas improvisaciones. Son centenares las improvisaciones que ha producido Tacho, pero aquí solamente se publicarán algunas de ellas para demostrar su habilidad y capacidad mentales. El día que le celebraron al doctor Manuel de Jesús Iriarte la fiesta de su grado de abogado, cantó así:

A MANUEL DE JESÚS IRIARTE

            Qué bien don Manuelito, qué bien ha florecido

            Sobre tu frente rubia un gajo de laurel.

            Por eso hay tanta pompa, por eso hay tanto ruido

            Y tanta copa llena para brindar por ti.

Desde el jardín paterno se despertó se un nido

Un ruiseñor canero que en lírico tropel,

Al modular ahora tú nombre y tu apellido,

Una emoción lo ahoga con destructivo cruel.

            Aquí tu senda abierta, sube por ella, sube

            A conquistar la estrella, a desafiar la nube,

            A conquistar cimera, Manuel de Jesús Iriarte.

En un bosque de palmas y frescas siemprevivas

Se abren alegremente tus grandes perspectivas

Como se abren mis brazos para felicitarte.

En alguna ocasión, Tacho se tomaba sus copas con algunos compañeros, en la ciudad de Bogotá. Entraron a una tienda o expendio de licores que dirigía una señora, ya jamona, que tenía envuelta al cuello con una toalla. Los compañeros e presentaron a Tacho como poeta opita. Ella pronunció algunas frases despectivas contra Tacho y el Huila. Como es natural, Tacho se sintió herido espiritualmente. Guardó silencio por algunos minutos; después se puso de pie y se dirigió a Maritza, que así se llamaba la ventera:

A MARITZA

Tan grande ultraje a mi Departamento

Donde se alberga el talento, la belleza y el

Paisaje,

A cualquiera pone de viaje; me voy sin un

Alboroto,

Las relaciones se han roto, fue usted quien las

Rompió,

Y aunque el opita soy yo, usted es la que

Lleva el coto.

Es de advertir que Maritza tenía la toalla envuelta en el cuello para ocultar el coto, descubrimiento que hizo Tacho tan pronto entró al expendio.

DATOS CURIOSOS
pero históricos de nuestro pueblo natal. El padre Francisco Félix Serrano, natural del municipio del Agrado, abrió los libros parroquiales el 3 de febrero de 1.802, en esta parroquia del Hato, hoy Tarqui. El padre Manuel Agustín Losada, también del Agrado, fue cura párroco de Paicol por primera vez y de allí salió preso por Manuel Durán de aquella localidad; ser refugió en
la República de Costa Rica; ya  repatriado volvió de cura a la parroquia del Hato, en 1.866. Concluyó la torre que apenas estaba principiada y moralizó el pueblo. A él se le debe la obra imponderable del reloj y también a los señores Teodicelo Lara y don Esteban Buendía; reloj que a pesar de su antigüedad está prestando servicio. Sucedió así: Teodicelo Lara y Esteban Buendía eran muy amigos e iban a misa los domingos, juntos. Teodicelo Lara tenía una tienda de mercancías y Esteban Buendía vivía en el campo. La misa, ademàs de principiar tarde, se prolongaba demasiado hasta el punto que al cura se le ovidaba que no había desayunado y los amigos permanecían intranquilos; el primero, porque los campesinos se iban a sus campos y no tenían tiempo para visitar su tienda y el segundo porque le tocaba ir a almorzar a su finca de La Cruz y se retardaba demasiado. Don Teodicelo manifestó a su amigo Buendía que sería conveniente ponerle al cura un reloj en el púlpito para que viera la hora en que vivía y no se prolongara tanto; y don Esteban dijo que él le pondría un despertador. Después de la misa y en hora oportuna, se entrevistaron con el señor cura; le manifestaron sus inquietudes y el padre Losada les contestó para que el despertador, nó, que iniciaran una colecta general y que compraran un reloj grande para colocarlo en la torre,  y,  así fue como se hizo venir de Londres. El reloj todavía nos recuerda aquellos tiempos históricos. Éste fue colocado al servicio el 5 de junio de 1.876.

OTROS DATOS IMPORTANTES
. Agustín Santos Mendivi, introdujo a Tarqui la semilla del pasto guinea, a principios del siglo XVIII. Por ese mismo tiempo, introdujo la caña de azúcar a este municipio, el señor José Silva.

En 1.858 el doctor Elías Díaz de Altamira, trajo de Europa la semilla del pasto Saboya. En 1.870, el H. Concejo Municipal, en acuerdo del 19 de marzo, creó una escuela de sombrerería. El 7 de septiembre de 1.889 se instaló en Tarqui el servicio telegráfico.

UNA ANÉCDOTA CURIOSA.
Un señor de apellido España, quiso casarse con una señorita hija de don Domingo Buendía y doña Juana de Rojas, tía del padre Rojas y Rojas. Don Manuel Esteban Buendía, era hermano de la novia y también alcalde del Hato. El señor España arregló el matrimonio con la joven Buendía, hermana del alcalde. La madre se opuso abiertamente y fue tal su oposición que le puso a su hija freno y la colocó en un cepo bajo llave. Lo supo el novio y lo comunicó al alcalde y al señor cura. El alcalde y a la vez hermano de la novia, fue con el novio y el cura a la casa de campo. Se desmontaron antes de llegar para entrar a pié y saludaron muy cordialmente a los dueños de casa. Después el alcalde manifestó a su madre que el objeto de esa visita era para que soltara a su hermana porque sabía que la tenía presa, amordazada y en el cepo y que el señor España tenía rectas intenciones de casarse con su hermana y ella también lo deseaba. La madre se negó a la orden dada por su hijo. Entonces, el alcalde hizo llevar el bastón de mando para hacerse reconocer como autoridad. Se le presentó con el bastón diciéndole: yo soy, madre, el alcalde de esta parroquia y como autoridad le ordeno soltar a mi hermana de la prisión.  La madre se inclinó y le besó la borla del bastón y le tiró a sus piés las llaves del cuarto. El alcalde recogió la llave y abrió la puerta de la pieza en donde estaba su hermana, le quitó la moraza y la sacó del cepo, y ella le mostró las heridas causadas por el suplicio. El matrimonio se efectuó pocos días después.

Los datos que se obtuvieron para hacer la historia del Hato, hoy Tarqui, proceden de las siguientes fuentes:

Primera. Fruto de mi tierra de Don Gabino Charry.

Segunda. Historia de Don José Manuel Groot.

Tercera. De las páginas encontradas de una historia muy antigua, en el archivo del colegio San Luis Gonzaga de Elías, en los años de 1.927, 1.928 y 1.929, siendo profesor de ese establecimiento el que esto escribe.

Cuarta. Datos recogidos de los señores Francisco  y Oliverio Cabrera Ciceri, personas muy conocidas en Tarqui y que gozaron de un prestigio ascendiente por su saber.

Quinta. Por conocimiento propio de algunos hechos y personajes que vivieron cuando el autor de esta reseña histórica era un adolescente y que trató como al doctor Arcadio Sendoya C., Ramón Cleves, doctor Ignacio Silva y otros.

Los que hayan leído
la RESEÑA HISTÓRICA DE TARQUI que se publica en este prestigiosos DIARIO DEL HUILA, se habrán dado cuenta que mucho de los datos históricos citados aquí, fueron copiados en la revista “TARQUI-200 AÑOS FORJANDO PROGRSO, como son: la biografía del general Ángel María Silva Valderrama, la de don Eliseo Cabrera, la de don Eladio Sendoya, la ubicación y nombre de los indígenas que vivieron en la región de Tarqui y otros màs que será largo enumerar. Los que contribuyeron a la elaboración de dicha revista, ¿no sabrán qué es plagio?

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Miremos lo que dijo el General Silva, en alguno de sus apuntes sobre el Doctor Matías  Silva Serrano.

"mi padre, Juan de Dios Silva, era sobrino de don José Manuel de Silva, uno de los signatarios del Acta de Independencia, de
la Provincia de Neiva, y primo hermano del meritísimo abogado y sacerdote doctor Matías Silva, del partido conservador del sur, en la época de don Julio Arboleda, e inculcó en sus hijos las mismas ideas a que él rindió culto. En todas éstas las enseñanzas recibidas dieron el fruto correspondiente, pues las han seguido con decisión y con fe."

“para tener en cuenta sobre la herencia panameña, en cuanto al sacerdote y abogado Matias Silva Serrano, hermano de Pedro Silva Serrano”, esto es un aparte del texto anterior.

El doctor MATÍAS SILVA SERRANO estudió literatura y jurisprudencia en Popayán, en donde se graduó de abogado y años después se hizo sacerdote.  Fue diputado a
la Asamblea del Antiguo Tolima y Representante al Congreso Nacional.  En la guerra de 1.860, el doctor Silva Serrano, quien gozaba de gran prestigio político en el Tolima, fue perseguido sin consideración, no se le respetó su posición como sacerdote y le tocó marcharse a Europa. Por màs de tres años vivió en Inglaterra y Francia hasta cuando terminó la guerra y se volvió a su patria. El doctor Silva Serrano fue figura prestante en lo social, político y financiero en el Tolima y en la capital de la República, donde murió en 1.882. Fue enterrado en la Catedral de Bogotá en donde reposan sus cenizas.

Jairo Alfonso Silva Durán






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